Los hechos aquí narrados son reales y ocurrieron en Brasil, Estado del Río Grande del Sur, ciudad de Porto Alegre.

Es la historia del Sargento Manoel Raimundo Soares, un mártir brasileño, que donó su vida por amor a la Patria.

Integrante de una facción militar legalista se mantuvo fiel a la Constitución de la República y al Presidente de Brasil depuesto en 1964 por el golpe militar.

En 11 de marzo de 1966, cuando lideraba un movimiento que pretendía la vuelta al poder del Presidente João Goulart, fue prendido ilegalmente en la ciudad de Porto Alegre, por los sargentos del Ejército Carlos Otto Bock y Nilton Aguaidas, conducido al 3º batallón de Policía del Ejército y de allá transferido para el Departamento de Orden Política y Social (DOPS).

En este Departamento fue torturado durante más de una semana.

En 19 de marzo de 1966 fue llevado a la isla presidio, localizada en el Río Guaíba. De allá remitió cartas para su esposa, en las cuales solicitaba providencias para su liberación.

En 13 de agosto de 1966 fue nuevamente llevado al DOPS, donde fue víctima de nuevas torturas, ahora bajo las órdenes de los Tenientes-Coroneles Luiz Carlos Menna Barreto y Atila Rochester. Este mismo día, a la 22h 30min, fue agarrado y colocado en un jeep del Ejército y llevado para el Río Jacuí, donde fue asesinado con requintes de crueldad por militares y policías del DOPS.

En 24 de agosto de 1966 su cuerpo fue encontrado boyando, con las manos atadas a la espalda, en el Río Jacuí.

Su prisión fue ocultada por los policías que prestaron falsas informaciones en habeas corpus impetrado junto al Tribunal Superior Militar, declarando que la víctima no se encontraba aprisionada.

El episodio quedó conocido como lo Caso de las Manos Atadas por la forma como el cuerpo fue encontrado.

La muerte del Sargento Soares causó grande conmoción nacional e internacional a la época y desencadenó la instauración de una comisión parlamentaria de interrogatorio, investigaciones de la fiscalía pública, interrogatorio de la policía civil e interrogatorio policial militar (IPM) y dos procesos judiciales, un criminal y un civil postulando indemnización.

El proceso criminal fue archivado. En 1985 el Abogado João-Francisco Rogowski ajuició una Acción Penal Privada en la vara del Tribunal del Jurado de la ciudad de Porto Alegre, Estado del Río Grande del Sur, contra los acusados por la muerte de Manoel Raimundo Soares.

El Juez Alcindo Bittencourt determinó nuevamente el encerramiento del proceso. El Abogado Rogowski recurrió de esa decisión a la secunda instancia. El recurso fue conocido y juzgado por el Magistrado Marco Aurélio de Oliveira, que declaró la ocurrencia de la prescripción de la pretensión punitiva del Estado por decurso de plazo,

Ya la acción indemnizatoria en la Justicia Federal del Estado del Río Grande del Sur promovida por Elizabeth Chalupp Soares, viuda del Sargento, por su Abogado João-Francisco Rogowski, tras más de 40 años de tramitación fue juzgada procedente y confirmada en grado de recurso el día 12/09/2005 por el Tribunal Federal Regional de la 4ª Región, en Brasil, que concedió significativa indemnización a la viuda.

Todavía, por artificios jurídicos retardatorios del gobierno hasta hoy ella nada recibió, siendo que es persona anciana y con la salud muy débil y merecería recibir ese dinero aún en vida. Transcurridos más de 40 años desde la tortura y muerte del Sargento Manoel Raimundo Soares, la tortura continúa, esta vez en la persona de su viuda que, en los tribunales brasileños ganó más no llevó.

El Abogado João-Francisco Rogowski promete llevar el gobierno brasileño al banco de los reos de la Corte Interamericana de Derechos Humanos de la Organización de los Estados Americanos (OEA), acogida en San José, en Costa Rica.

Brasil será acusado de cometer violaciones contra los derechos del ciudadano e no cumplir os artículos 8º y 25 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, el Pacto de Son José de Costa Rica.

Rogowski afirma que "el descaso del poder público para con los derechos de los ciudadanos, especialmente los de los ancianos, los mata a los pocos."

Otras informaciones, encontré aquí.
Extractos de las cartas remitidas por el Sargento Manoel Raimundo Soares su esposa:

"Isla de las Piedras Blancas (Isla del Presidio), Porto Alegre, 10 de julio de 1966.

Mi Querida Betinha:
Aún estoy vivo. La salud que había llegado a mi cuerpo, partió, dejando la normalidad que usted tan bien conoce. Figado, intestinos y estómago. Espero de todo el corazón que usted haya recibido las cartas anteriores.

Esta es a de número nueve. Pienso que la estas horas usted debe estar llorando. No quiero eso. La joven señora, valiente, de las respuestas desconcertantes, debe ahora, sustituir la doncella ingenua y humilde con quién tuve la felicidad de casar-me.

Nunca pensé que el amor que tengo por mi "reboque" pudiera llegar a los límites de una necesidad. Estos últimos días tengo sido torturado por la realidad de estar impedido de ver el rostro de la mujer que amo. Yo intercambiaría se posible fose, la comida de ocho días, por ocho minutos junto a mi amor, aunque fuera sólo para ver.

Tengo una fe Inquebrantable de que, los adversarios no conseguirán destruir nuestro amor. Sé hoy, que usted tenía razón, en muchas de nuestras discusiones sobre nuestro tipo de vida. Usted ganó.

Espero que, el día en que librar-me de esta cárcel en que me encuentro, una persona por lo menos me esperará allá fuera. Que el mundo entero me vuelva a la espalda, pero un rostro y una sonrisa amigo yo tenga: lo de mi querida e idolatrada Betinha. (...)

Todo pasará. La política, la cadena, los amigos; sólo una cosa irá a durar hasta la muerte: el amor que tengo por esa mujercita que es hoy, la única razón de querer vivir, de este presidiario.
Fue bueno que esto aconteciera. Yo necesitaba afeccionar-me a otro tipo de necesidad. Sólo ahora evalúo, lo que es estar junto de la mujer amada.

Con la tranquilidad de la certeza de que a pesar de todo aún merezco tu amor remito un camión de besos, con el calor de los días más felices de nuestra vida. Del siempre tu Manoel" (carta de Manoel Raimundo Soares su esposa).

"... No pudiendo abrazarla con la fuerza del bien que te deseo, deja que en forma espiritual, te bese ardientemente, este que es hasta morir, tu Manoel" (último párrafo de otra mensaje remitida por Manoel Raimundo Soares a su esposa, en 10 de julio de 1966).